
PROMENADE VI / Marcos Calvari
Caminar como política ¿Hacia qué nos debe dirigir una proménade architecturale?¿Se exige alguna clase de contemplación?¿El placer retiniano tiene lugar, o es una forma de altruismo estético?¿Es la mirada un sentido autosuficiente que justifica el caminar como acción? Si pretendemos que la experiencia arquitectónica ponga en jaque el sentido de su propia disciplina, debemos hacer del error y la incertidumbre un recurso. Para ello, decido buscar en una arquitectura que no intente dar respuestas, desligada de la función, donde quede en ridículo cualquier catalogación del espacio y se plantee su experiencia, en tanto transcurrir, como diálogo. Así la tensión es la palabra, el intercambio es lo que queda y la reflexión es un remanente político. Para que la sucesión de pasos se transforme en una decisión empírica, este no-edificio debe encontrar el equilibrio entre la indeterminación y el sometimiento, la carnada y el anzuelo, con el objeto de que los








